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Ruta Castelao
Un buen Itinerario para conocer Pontevedra

Mi estimado compatriota:

No tengo ningún documento, ni tan siquiera una partida de nacimiento para acreditar mi calidad de pontevedrés; pero si no fui consultado antes de nacer, se sabe bien que después de haber nacido escogí Pontevedra para vivir y morir, y si tal programa no llega a cumplirse no será ciertamente por culpa mía. No soy, pues, un pontevedrés de partida de nacimiento, que a veces esto es entrar por la puerta falsa; yo soy pontevedrés por mi propia voluntad y por la identificación con las tierras y gentes de Pontevedra.


De una carta de Alfonso Daniel Castelao al Presidente del Centro Pontevedrés de Buenos Aires. 31 de marzo de 1947


Itinerario

1 Plaza de la Herrería
2 Museo de Pontevedra
3 La fábrica de la luz
4 Plaza del Teucro
5 Plaza de las Cinco Calles
6 Teatro principal
7 Monumento a Castelao
8 El Instituto
9 Café Moderno
10 Calle de la Oliva
11 Café Méndez Núñez


1 PLAZA DE LA HERRERÍA

Pontevedra abre sus puertas a los visitantes y en la Plaza de la Herrería, lugar lleno de resonancias históricas, es donde comenzamos esta ruta. Alfonso Daniel Castelao llega a Pontevedra en 1916 a tomar posesión de su plaza como funcionario de estadística y va a ser precisamente en una esquina de esta plaza donde se asienta su oficina. Desde esa fecha, la Herrería y los monumentos que la rodean serán testimonios de la vida artística, personal y social del artista de Rianxo convertido ya en vecino de Pontevedra.

Castelao participará aportando consejos y dibujos en la restauración del rosetón de la iglesia de San Francisco y en la recolocación de la antigua Fuente de la Herrería, en aquel momento abandonada en el lugar que actualmente ocupa en los Jardines de Casto Sampedro. En otro rincón de la plaza fue habitual de la tertulia que mantenía, en su caserón, el propio Sampedro, fundador de la Sociedad Arqueológica en la que también participa el musicólogo franciscano padre Luís F. Espinosa, para quien diseña Castelao la cubierta de una de sus obras musicales. Otros bocetos, recogidos durante el viaje a Europa en 1921, fueron utilizados para recrear la "burra" que sale en la procesión del domingo de Ramos.

En otro extremo de la plaza y ya en tiempos republicanos, colaboró en el diario El País, periódico donde introdujo su humorismo y pensamiento galleguista al lado de las figuras que animaban el periódico, como Roberto Blanco Torres o Bibiano Fernández-Osorio Tafall.


2 MUSEO DE PONTEVEDRA

Castelao formó parte de aquel reducido grupo de pontevedreses que fundó en 1927 el Museo de Pontevedra. Con Daniel de la Sota y Francisco Javier Sánchez Cantón llevó a la práctica una insistente idea de Antón Losada Diéguez y los viejos galleguistas, que estaban empeñados en tener un museo para Galicia y los gallegos.

La relación de Castelao con Casto Sampedro y otros activos miembros de la Sociedad Arqueológica de Pontevedra fue el origen de una pasión que Castelao concretó en ilusionadas conversaciones con Sánchez Cantón. Entre los dos imaginaron las colecciones, los contenidos y también la restauración de elementos arquitectónicos de un edificio al que llegamos por la calle Pasantería.

El viejo pazo de Castro Monteagudo abrió sus puertas después de que la labor de hombres como Castelao sensibilizara a los miembros de la Diputación provincial para dotar de un museo a Pontevedra. Junto al legado de la Sociedad Arqueológica desde el primer momento Castelao dona obra suya para que se exponga en las salas y llega a entregar otras de artistas gallegos por él coleccionadas. También descubre y entrega piezas de tanta importancia arqueológica como la estela romana de Ouzande en 1928, que localizó en tierras de la Estrada, en una cancilla. También aportó los restos de un crucero que con el tiempo pasará a presidir el centro del Eirado da Leña y que llega a convertirse con el paso de los años en una de las señas de identidad de la villa. Después de su muerte en el exilio argentino en 1950, su viuda Virxinia Pereira procuró que su legado fuese depositado en esta institución.


3 LA FÁBRICA DE LA LUZ

La ceguera se convierte en una amenaza cierta para Castelao desde 1914, y a lo largo de su estancia pontevedresa nuevas recaídas fueron mermando la vista del artista. Con todo, la luz de sus ojos siguió ahondando en el arte y, desde su llegada a Pontevedra, su estudio de pintor dio salida a lo mejor de su caricatura, su humor y la pintura.

Por la calle Sarmiento nos acercaremos a la antigua Casa do Macelo, convertida desde finales del siglo XIX en la Fábrica de la luz. En ella encontraría Castelao el lugar preciso y amplio donde plasmar sus ideas escenográficas. Las va a realizar para la coral polifónica de Pontevedra, entidad que funda junto a Antón Losada Diéguez. Las pinta con destino a diferentes presentaciones por distintas ciudades gallegas. Un trabajo por lo que recrea el mundo medieval, el arte románico a modo de de rosetones, portadas y claustros, junto al esplendor barroco y popular de los soportales de las villas marineras. Se empeñó Castelao en un teatro de arte para Galicia y en esas labores Pontevedra conoció un adelanto de lo que con el tiempo sería la obra Os vellos non deben de namorarse. Con su admirado Ramón del Valle-Inclán colabora en 1933 en la escenografía de Divinas Palabras. Corredoira había pintado a Castelao cuando era joven, portando un dibujo con la efigie de Valle-Inclán. Un escritor a quien recordará en su exilio en La Habana y que nosotros recordamos en esta ruta al pasar ante la casona de los Muruais, lugar donde Valle se inició en la literatura.


4 PLAZA DEL TEUCRO

La más honda de las actividades políticas de Castelao en Pontevedra estuvo hermanada a la figura de Alexandre Bóveda, desde los tiempos en que la redacción del periódico A Nosa Terra se instalara en el tercer piso del número 24 de la popular calla de los Comercios. Con el tiempo, calle dedicada a la figura de Manuel Quiroga, violinista pontevedráes de fama internacional, con el que Castelao mantuvo una estrecha amistad y a quien plasmó en una de sus más sonadas caricaturas.

Si todas las calles y plazas de la ciudad vieja conservan la huella de Castelao, la plaza del Teucro, también llamada del pan, fue testimonio de la impresión en el taller de Celestino Peón de la edición prima de su obra teatral Os vellos non deben de namorarse en 1953. Fue en esta misma imprenta donde había salido a la luz en 1922 Alborada, revista en la que Castelao introduce la técnica del grabado al linóleum en Galicia. Un procedimiento que contribuyó a crear escuela y con el que ilustró trabajos de Antón Vilar Ponte, Luís Amado Carballo, Vicente Risco o Ramón Cabanillas.

La plaza del Teucro acoge también pazos de antiguos solares con origen en la Pontevedra medieval. De la heráldica de uno de ellos, la de los Mariño, recoge Castelao la representación de la sirena que utilizará para diseñar el nuevo emblema de su Galicia ideal.


5 PLAZA DE LAS CINCO CALLES

La recuperación del patrimonio cultural gallego tuvo en Castelao uno de sus principales valedores. Su amplia formación artística, enriquecida por su viaje a Europa en 1921, le sirvió de base para convertirse en el defensor principal de nuestro arte popular. Ya estamos ante el crucero que hoy ocupa la plaza de las Cinco Calles de Pontevedra. Castelao llegó a conocerlo en su localización original de la ribera de Estrivela. Pieza escultórica orgullo de nuestros canteros, pasaría a ocupar un lugar destacado, como tantos otros cruceros de Pontevedra, en su obra As cruces de pedra na Galiza.

Un libro publicado después de su muerte en el exilio en 1950 e del que pudo llegar a ver las pruebas salidas de la imprenta al cuidado de Luís Seoane, y estampar en ellas la firma en las primeras hojas. Una obra monumental que entra con letras de oro en la historia del arte gallego, y donde se recoge su amplia labor documental y artística, después de recorrer los caminos de Galicia dibujando cruceros. Seguimos por la calle dedicada a Paio Gómez Chariño, poeta medieval tan emparentado con el Rianxo natal de Castelao, y que acogió en los años treinta a la imprenta "La Popular", taller donde se tiraba A Nosa Terra, portavoz del Partido Galeguista al que Castelao estuvo tan unido y donde publicó muchas páginas de humor gráfico y en el que escribió escogidas páginas con su ideario galleguista.


6 TEATRO PRINCIPAL

Por la calle Tetuán rodeamos el edificio que acoge al Teatro Principal. El primer piso del número 2 de esta calle sirvió durante la II República de sede para el Partido Galeguista, la organización en la que Castelao llega a ocupar cargos de responsabilidad como dirigente político al lado de hombres como Vítor Casas y Alexandre Bóveda, sus compañeros más entrañables.

El inicial contacto de Castelao con Pontevedra vendría de sus tiempos de estudiante cuando, como un miembro más de la tuna compostelana, actuó en el Liceo Casino, una sociedad en la que pronunciará conferencias sobre su concepción del humorismo, y en las que ejecutaba caricaturas en vivo en los días en que era un pontevedrés más.

El Teatro Principal de Pontevedra también fue testigo de la andadura artística de Castelao como escenógrafo y actor ocasional de cine. Así, varios de sus decorados para la Polifónica fueron presentados en este coliseo sirviendo de fondo a conciertos de la Coral y también a sesiones de la "Filarmónica" de Pontevedra, una entidad a la que estuvo ligado y para quien diseña su emblema societario.

La pantalla del Principal conocerá el estreno en 1917 de la película titulada Miss Ledya, un filme silente en el que Castelao aparece como actor representando el papel de un pastor protestante.


7 MONUMENTO A CASTELAO

Por la calle dona Tereixa subimos hacia el antiguo "lampán dos xudeos". Nos encontramos allí con el espacio que acoge al monumento erigido a partir de una campaña popular por la que los pontevedreses homenajearon a Castelao poco después de la restauración de las libertades democráticas.La pieza es un bronce del escultor Buciños erigido a instancias de los "Amigos da Cultura", asociación cultural impulsora de la iniciativa en el año 1983.

Pero no es este el único monumento que los pontevedreses le dedicaron a Castelao. Fueron los exiliados y emigrados en Argentina los verdaderos pioneros cuando levantaron en 1951 en su Pazo Galego del Centro Pontevedrés de Buenos Aires un monumento del cual fue autor Ángel Alén Buceta.

Por la calle Santa María nos dirigimos hacia Casa Consistorial y desde allí recordaremos el ya desaparecido Café Royalty de la calle Michelena, que Castelao decorara con pinturas murales en las que recreaba humorísticamente personajes populares de la comarca como Antoniña, el Ciego de Padrenda, el Torero de Redondela o el Futbolista Popó.


8 EL INSTITUTO

También en la plaza que se abre ante el Ayuntamiento nos reencontramos con la primera morada de Castelao en Pontevedra, justo el lugar donde comienza a imaginar las estampas de Nós. Allí cerca, las Ruinas de San Domingos y también su crucero señalan el camino hacia tres edificios que sintieron las pisadas de Castelao: los institutos y el palacio de la Diputación. Llegamos por la calle Pasantería.

Desde 1916 Castelao es profesor auxiliar de dibujo en el Instituto de Pontevedra, un centro escolar donde coincide con el galleguista Losada Diéguez y profesores y catedráticos como Sobrino Buhigas y Osorio Tafall. Será con ellos con quienes pone en marcha un pequeño museo en el Instituto, claro ensayo del que luego será el Museo de Pontevedra. También participa con los mismos estudiosos en trabajos de campo para la localización de petroglifos, a la vez que se convierte en maestro y valedor de jóvenes como Xosé Sesto, Turas, Castro Arines o Ramón de Valenzuela.

Otros artistas gozan también de su protección al apoyarles desde su papel como promotor intelectual de becas de estudios que la Diputación aporta desde 1925 a pintores y escultores como Manuel Torres, Arturo Souto, Maside, Colmeiro o Laxeiro.


9 CAFÉ MODERNO

Dejamos la Alameda recordando los paseos de Castelao por la Moureira, su amistad con viejos marineros como o Panderetas y los dibujos y estampas que realizó teniendo la procesión de San Roquiño como protagonista.

Él, que dejó escrito que nunca había ido a una corrida de toros, asistió sin embargo en el coso taurino a aquellos festivales de gaitas en los que conoce al famoso Gaitero de Soutelo, a los certámenes de Danzas de Espadas, la fiesta de los mayos o la celebración del Primero de Mayo de 1936.

Cruzamos los jardines de las Palmeras y nos acercamos a la Plaza de San Xosé, donde se situaba el Café Moderno, aquel lugar donde Castelao era un integrante más de las tertulias que animaban viejos republicanos a los que escuchaba con atención, apuntando anécdotas que luego servirían de inspiración a muchos de sus personajes literarios. En las mesas de este modernista café preparaba a diario sus estampas humorísticas para periódicos como el madrileño El Sol, el coruñés El Ideal Gallego, el orensano La Zarpa o los vigueses Galicia, El Pueblo Gallego y Faro de Vigo.


10 CALLE DE LA OLIVA

Dejamos el Moderno sin olvidar la cercanía de tres espacios desaparecidos. La parada de aquel legendario tranvía a Marín que Castelao recreó en una de sus Cousas, la Estación de Ferrocarril desde donde partió en 1934 para su destierro en Extremadura y aquel Hotel Madrid en el que se había fundado el Partido Galeguista.

La ruta nos lleva por la Oliva y mediada esta calle nos encontramos en el número 10 con la casa donde moraron por más tiempo en Pontevedra Castelao y Virxinia. Fue en ella donde realizó la mayor parte de su obra gráfica y artística y donde escribió o imaginó todas sus obras literarias. Títulos como Un ollo de vidro, Retrincos, Cousas y la novela Os dous de sempre nacieron en este hogar pontevedrés. En él fue incautada tras el golpe militar de 1936 su espléndida biblioteca y las docenas de cuadros que allí conservaba. Hoy buena parte de ellos se custodian en el Museo de Pontevedra.

Vecino era el taller del impresor Julio Antúnez, donde salió de la imprenta en 1929 su obra As cruces de pedra na Bretaña. Los cruceros de las tierras bretonas los estudia en 1929 en el transcurso de un viaje que realiza en compañía de su mujer Virxinia Pereira a fin de superar la muerte de Alfonsiño, su único hijo, acaecida un año antes en Pontevedra.


11 CAFÉ MÉNDEZ NÚÑEZ

Ya terminando la caminata la memoria de otro café desaparecido recrea el origen pontevedrés de la revista Nós, de la que Castelao fue director artístico. En torno a una mesa de mármol del Café Méndez Núñez trazó junto a Vicente Risco el nacimiento de aquella publicación de vital importancia para el renacimiento cultural gallego, por un tiempo impresa en Pontevedra en el taller de Poza en la calle Michelena.

Mucha de la correspondencia de Castelao fue escrita en este local y en él también dio los primeros pasos para crear un posible Centro de Investigaciones Históricas de Pontevedra. El "Méndez" lindaba con la botica de Perfecto Feijoo, el creador de "Aires da Terra", un coro de música popular gallega donde nuestro artista mostró su mano con el bombo rememorando sus tiempos de tuno.

Frente al Méndez Núñez otra botica servía como punto de reunión de los "Karepas". Se trataba de un grupo de jóvenes que animaron las fiestas y el deporte local en torno al boticario Xaquín Maquieira. Muy cerca de allí, en la calle Peregrina, el portal del estudio del fotógrafo Sáez Mon sirvió de marco para una exposición pictórica de Castelao. A pocos metros, en la estación de radio EAJ-40, ya como líder galleguista, lanzó a las ondas discursos en 1936 en favor del Estatuto de Galicia.